Cincuenta años de devoción le enseñaron a confiar en su santo. San Antonio siempre la sorprende. Como aquel el día en que, reunidos en el convento de San Francisco, alguien tocó el timbre insistentemente. Los de la cofradía de la Pía Unión de San Antonio dudaron en atender. Estaban muy ocupados viendo cómo conseguir dinero para la fiesta del santo. Había que juntar para la mensualidad de sus protegidos, los pobres, y el regalito de San Antonio para ellos, las flores del altar y el clásico pancito de anís que se reparte ese día en misa.
El timbre no paraba. Abren.
- ¿A quién busca?
- A la presidenta de la cofradía.
- Soy yo, ¿qué necesita?, se presenta sorprendida Laura Marcolongo de Reimundín. - Vengo a entregarle este sobre de un benefactor anónimo, no puedo revelar su nombre.
"Cuando se fue el misterioso mensajero, el sobre contenía mucha más plata que la que necesitábamos!", cuenta la presidenta por más de 35 años.
"La Pía Unión de San Antonio, que es mundial, tiene más de 100 años en Tucumán. Angel Núñez fue un activo integrante, que falleció muy joven. Cierta vez él recibió una suma de dinero bastante grande. Ese mismo día se encontró con un sacerdote del hogar agrícola San Agustín que le contó que no tenía dinero para darles de comer a los chicos. Entonces Angel me llamó para preguntarme si le podíamos dar el dinero. ¡Y sí! Se ve que el santo lo pide", le dije.
Nacido en Lisboa (Portugal), en 1191, San Antonio de Padua es el santo de los objetos perdidos y gran misionero de la Iglesia. Murió en Padua, el 13 de junio de 1231, y muy pocos meses después fue canonizado.
"Se inició en la Orden de San Agustín pero se pasó a la de los franciscanos. Era conocido como 'el martillo de los herejes' por la fuerza de sus prédicas, a ejemplo de Francisco de Asís", explica fray Marcos Porta. El sacerdote invitó a las misas de las 8, 11.30, 19 y 20, en San Francisco. Luego de la última misa se realizará la procesión.
Laurita, que se quedó pensando, logra rescatar una anécdota más: "contaba Chichí Martínez Castro de Mena (secretaria por muchísimos años) que una vez perdió su cintillo de casamiento en el río de San Pedro. Apenas se dio cuenta invocó a San Antonio, y de inmediato sus nietos gritaron varios metros más allá: ¡aquí está, entre las piedras!"
Pero Laura no cree que San Antonio sea el que encuentra novios. "Es un invento popular; pero sí es abogado de los pobres. En mi caso no influyó", confiesa. Sin embargo admite que su tía Lola (ex presidenta) la retó cuando se enteró del día elegido para su boda: "¡es cuando más ocupada estoy!" Laura se casó un 14 de junio, justo al día siguiente de los festejos de San Antonio.